domingo, 20 de mayo de 2007

Acerca de la revisión del Informe Académico

Al sentarme hoy frente a la computadora, y con “Word” listo para escribir, pensaba hacer una síntesis de lo pasado el día de ayer. Ya saben, hablar de los aspectos a evaluar (los cuales de por sí no me quedaron claros) los sentimientos encontrados respecto al cambio de dinámica de las clases, de las situaciones sucedidas y cosas similares. Pero no lo haré así. Considero que debo utilizar este espacio para algo, a mi parecer, de relevancia. Me gustaría hablar del Informe, sí, el de “español” y la revisión intensa a que fueron sometidos (víctimas).

Reflexiones acerca de la revisión del Informe Académico

Empezaré por retomar algo que señala Cassany. Este autor dice que la corrección no debe ser total sino que debe limitarse únicamente a lo que el alumno pueda asimilar. (Vean su antología de español porque no voy a hacer uso del APA). La maestra Judith Zurutuza escribió en mi informe “y no estoy del todo de acuerdo con él”.

Al principio yo lo estaba, ahora, después de haber hecho todas las corrección que la maestra me señaló en el archivo que está en mi computadora, ya no lo estoy. Por dos razones.

  • ¿Quién decide cuánto es capaz de asimilar el alumno?
  • Si no se hace la revisión COMPLETA, ¿se puede considerar verdadera revisión?

Respecto al primer punto, retomo la actual situación, un informe académico revisado hasta en puntos, comas, repeticiones, vicios del lenguaje, ortografía, gramática, etc., etc.… y muchos más etcéteras.

Si esta revisión hubiera sido basada en la concepción citada de Cassany, alguien debía decidir hasta dónde somos (alumnos de la maestría) capaces de asimilar. Quien revisó, supuso, y gracias por eso, que nosotros somos capaces de asimilar BASTANTE. Ese deslinde de quien decide, lo aprecio y agradezco. Refuerza la idea de que la persona aprende lo que quiere aprender, y después de haber analizado cada una de las observaciones hechas a mi informe, considero que están más que fundamentadas, lo que me permite hacer una reflexión y apropiarme de un aprendizaje que no estaba del todo claro en mí.

En otras palabras, los errores que cometimos están señalados, depende de nosotros corregirlos y aprender de ellos.

En cuanto al segundo punto. Mi deducción es: de no haber sido de esta forma la revisión, es decir completa, desde la página de presentación hasta los anexos, desde la ortografía hasta palabras mal empleadas (en mi caso utilicé LOTA, refiriéndome a las tarjetas que se presentan con conceptos a los alumnos, pero he podido aprender que LOTA significa otra cosa, sólo busquen en el diccionario y verán de qué hablo) o bien vicios que tenemos, repetición de marcadores textuales y similares. Al ser una revisión intensa y extensa, ha podido plantearnos una situación conflictiva que nos invita a buscar fuentes de información que nos permitan “enderezar” lo “torcido” de nuestra comunicación.

Al fin de cuentas, veo que es una oportunidad de aprendizaje, de igual forma, considero que queda claro, no se necesita estar presente para enseñar. La lección que somos testigos actualmente, puede o no trascender en cada uno de nosotros, pero sí debemos considerarla con humildad.

Somos maestros, cuando estamos frente a textos de nuestros alumnos y corregimos alguna falta hecha por ellos, esperamos que sea capaz de reflexionar y corregirla. Lleva tiempo, dedicación y un gran sentido de ayuda, porque no ayudamos a quien no corregimos.

Desde aquí, agradezco a la maestra Zurutuza esa lección que nos ha brindado, se es maestro porque se quiere ayudar al prójimo, no por gloria, ni fama, ni riquezas, si no por el hecho de hacer las cosas bien.

1 comentario:

La dijo...

Estimado Anwuar, es una reflexión muy interesante, gracias por retroalimentar la labor de quienes por circunstancias históricas (no quiero decir que estoy mas vieja) estamos del otro lado. Beso y Abrazo de Osa. Socorito G. Manzano